lunes, 24 de abril de 2017

Prácticas, discursos y resistencias de los movimientos sociales en el contexto Colombiano



Prácticas, discursos y resistencias de los movimientos sociales en el contexto Colombiano


Abstract
La finalidad del siguiente artículo reflexivo consiste en comprender críticamente los procesos de emancipación provenientes de los movimientos sociales en el contexto colombiano, los cuales evidencias dinámicas como el despojo territorial, la violencia sistemática y las lógicas de sistema capitalista, en donde se gestan procesos de resistencia, luchas sociales, propuestas políticas alternas, prácticas y discursos que se focalizan en establecer condiciones en defensa del territorio, en particular se analizar el caso de los movimientos sociales en Colombia. De esta forma, se pretenden desde el pensamiento crítico latinoamericano, analizar los procesos sociales, políticos y culturales que van en sentido contrario a tendencias como los modelos extractivistas, el fenómeno de la violencia en sus múltiples dimensiones para así comprender la concepción del territorio y el conflicto en los movimientos sociales. Igualmente, describir críticamente las condiciones de existencia que presentan los movimientos sociales en Colombia, buscando así la interrelación entre el pensamiento crítico latinoamericano y el enfoque decolonial en la interpretación del territorio y la cultura como un constructo constituyentes del movimiento social como movimiento político. Para el desarrollo del artículo se recurre a la siguiente metodología: 1) Un abordaje extenso y analítico hemerográfico y bibliográfico de la literatura de los movimientos sociales, 2) Un análisis documental en torno al pensamiento crítico latinoamericano y 3) Los procesos de interrelación teóricos, conceptuales y metodológicos sobre los fenómenos de alteridad construidos desde Latinoamérica.. PALABRAS CLAVES: Pensamiento crítico, movimientos sociales latinoamericanos, Territorio y Cultura, prácticas y discursos, sistema – mundo capitalista.

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Prácticas, discursos y resistencias de los movimientos sociales en el contexto Colombiano.
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jueves, 20 de abril de 2017

Buenaventura

Buenaventura, territorio de paz y armonía



La historia política que caracteriza la tierra de Petronio Álvarez tiene sus grandes paradojas desde su construcción como municipio hasta su declaración como distrito especial portuario, marítimo y fluvial. Partamos de reconocer que Buenaventura es el principal puerto del país y al mismo tiempo es una de las zonas subsumidas en  altos niveles de pobreza, corrupción y violencia sólo por mencionar algunos casos, la realidad política de esta región enfrenta dos lógicas sólo por mencionar algunas que siempre han estado en contravía:
La primera, consiste en la fuerte alianza entre la corrupción, la clase política tradicional y los sectores empresariales que privatizaron la principal fuente de empleo y producción en la zona, que es la empresa puertos de Colombia. Aquí, se logra constatar como las estructuras rígidas que generan las élites “criollas” en el territorio se convierte en uno de los factores que inciden en un panorama de abandono estatal, violencia – estructural y prácticas políticas en función de los intereses del capital y los monopolios económicos del territorio.
El segundo, concretamente es la conexión entre los grupos paramilitares, las bandas criminales y la guerrilla;  organizaciones que poseen  autoridad sobre las zonas más olvidadas de la región. Un aspecto central que muestra el panorama de inestabilidad por parte de las instituciones y el terror que ejercen estos sectores dedicados al crimen, el narcotráfico y el control sobre los distintos espacios del puerto, mostrando un escenario de violencia, persecución e inseguridad estructural.  
A su vez, el escenario de inseguridad/violencia que históricamente ha sufrido Buenaventura, es resultado de todo un proceso de exclusión por parte de las estructuras del Estado. Tal como sucedió cuando aparecieron las famosas “fronteras invisibles” y “casas de pique” dichos sucesos hicieron que la prensa, los organismos, las organizaciones sociales y los centros internacionales dedicados a la protección/garantía de los DDHH, pusieran los ojos sobre la realidad – estructural de terror, abandono y exclusión que vive el puerto más importante del Estado Colombiano.
En el territorio de las comunidades negras o afrocolombianas, se ha desarrollado y ejercido todo un proceso de organización, solidaridad y defensa de la vida, la paz, la tierra. Lo que ha puesto en jaque los intereses de las bandas criminales, las cuales han golpeado de manera constante la estabilidad y convivencia del porteño, el turista o cualquier ciudadano que desea conocer de forma concreta la tierra del viche, el arrechón, la cocada y la marimba sin dejar el sabor o alegría que caracteriza los habitantes del pacífico colombiano, lo que muestra procesos de organización desde adentro en función de la construcción de otro tipo de paz, armonía y convivencia desde abajo. Véase: http://josecaperafigueroa.blogspot.com.co/search/label/Buenaventura
Así pues, el vacío estructural que presencia Buenaventura no aparece de repente, es producto de la exclusión y la negación estructural frente a las diferentes organizaciones, movimientos y grupos sociales que desean otro tipo de territorio, cultura y condiciones para la región. Un ejemplo concreto fue el Paro Cívico que presenció por más de 20 días, su capacidad de movilización social, la legitimidad por parte de los sectores más oprimidos y la fuerza que tiene la organización comunitaria, la armonía y el fortalecimiento del tejido social en el territorio.
En últimas, en este momento tan crucial que presenciamos en la tierra de Macondo con un proceso de paz a medias, lento y cojeando, pero no podemos echar a un lado la esperanza de paz, ojalá sea desde adentro y con los de abajo, es decir, pensar un escenario de perdón, reconciliación y construcción de paz implica superar los problemas de fondo que vive la nación, no se trata de negociar con los grupos guerrilleros y permitir que las empresas transnacionales entren a los territorios, lleguen  a acuerdos con los caciques/gamonales en los pueblos e impongan un tipo de modelo económico privatizador, crematístico y en función de los intereses de sectores ajenos a las comunidades, lo que se traduce en un atentado contra la soberanía, la vida, la tierra y los bienes naturales que deberían estar al servicio de los grupos excluidos/oprimidos de nuestra época, más no de los grandes monopolios, familias y sectores políticos tradicionales que se han “adueñado” de las diferentes regiones del país

Post-scriptum: 1) el gobierno nacional sigue apostándole a la paz no sabe para dónde va pero lo importante es la sustancia más no el contenido. 2) los sectores más reaccionarios y conservadores empiezan a intimidar las capitales a través de la creación de un escenario de violencia, tal como sucedió en Bogotá con el atentado del centro comercial. 3) La organización sindical Aspu aliada con la administración de turno de la Universidad del Tolima, promociona y legitima la masacre laboral que se avecina para este período – semestral.


Colombia: Un balance del Paro Cívico en Buenaventura

Texto completo en :TLAXCALA
Texto en :Nuevo Día

Los gritos siempre sonaron fuertes, la resistencia en las calles y la movilización de cientos de familias fue una de las piezas fundamentales para demostrarle a las élites, al gobierno y a los sectores tradicionales de que están hechos los ciudadanos de Buenaventura, la importancia de la región y lo vitales que son los procesos de organización comunitaria, ahora sólo queda seguir trabajando y tener esperanza que el acuerdo pactado  entre el gobierno nacional y el comité del Paro Cívico será una “nueva” historia para las comunidades negras, el territorio, la tierra, el puerto y la calidad de  vida que muchos desean que exista en la tierra de Petronio Álvarez.


El lema de “Buenaventura se respeta, carajo” nunca dejó de sonar, la unión de los artistas, cantantes, maestros, líderes sociales, pequeños empresarios, familias entre otros, fue la base para presionar de forma estratégica la postura antagónica del Gobierno Nacional frente a los intereses, necesidades y demandas reales de los bonaverenses, ahora el desafío es más grande consiste en poder canalizar esos aires, sentimientos e ideas por parte de las distintas organizaciones sociales y comunales, que de forma organizada construyeron una propuesta colectiva que demostraba las razones que traía consigo el paro que conmovió a distintos sectores nacionales e internacionales, al ver los atropellos por parte de la fuerza pública, la omisión, dilatación y en particular el sesgo que algunos medios de comunicación realizaron en los momentos más “calientes” que vivieron los habitantes del puerto.
En efecto, el Gobierno y los líderes pudieron construir una propuesta que fuera el primer paso para  ir superando las problemáticas – estructurales que padece la región, dentro de lo pactado encontramos los siguientes puntos

  • Una inversión de $ 1.5 billones por dos años.
  • La creación de un patrimonio autónomo con recursos ordinarios y otros, los cuales tiene como finalidad establecer en un periodo de dos años, dar el servicio de agua las 24 horas del día.
  •  El financiamiento para la construcción de una ruta o plan maestro de alcantarillado.
  • La construcción del nuevo hospital, el fortalecimiento del que existe y la visión de consolidar una ciudadela hospitalaria, para garantizar un bien público como lo representa el derecho a la salud.
  • La remodelación del Estadio Marino Klinger entre otras obras, que hacen parte del pliego de peticiones que tendrán cabida dentro de la financiación- estructural en  que confluyeron ambas partes. 
Uno de los aspectos más importantes resulta ser la creación de un fondo especial destinado a la creación de proyectos locales, los cuales estén orientados a la defensa del territorio, la vida y la autodeterminación de las comunidades negras, un aspecto que será la base para poder contrarrestar la violencia – estructural, sistémica y el abandono estatal que vive por más de medio siglo el puerto más importante y querido del país.

En últimas, continúa el proceso de organización y reivindicación en Buenaventura, el reto más grande consiste en establecer un punto de resistencia frente a la corrupción y la masiva llegada de “políticos” que pretendan convertirse en los representantes, administradores y funcionarios que tienen la capacidad de controlar los aportes, los bienes y recursos que se obtuvieron producto de la lucha política por la defensa de la vida, el territorio y otro vivir en el puerto, la apuesta es inmensa y el camino lleno de turbulencia pero un aspecto de gran importancia que tiene la comunidad, el comité del Paro Cívico es demostrarle con hechos al Gobierno Nacional y la sociedad colombiana, que la unión, la organización, la reivindicación y la solidaridad son más fuertes que la violencia, la represión y la negación de la otra parte.
Ha sucedido en pleno siglo XXI, que un puerto de afrodescendientes, demuestra el valor de la unidad, la organización y la resistencia pacífica, pedagógica y comunitaria, la cual puede más que la lógica de la violencia, el desconocimiento político y la miopía social que utiliza cotidianamente el Estado contra los pueblos, su soberanía y su autodeterminación en los territorios, ahora si podemos cantar como lo ha entonado nuestra querida Leonor Gonzales Mina “Bello puerto de mar/Mi Buenaventura/Donde se aspira siempre la brisa pura / Siempre que siento penas en mi poblado/ miro tu lindo cielo y quedo aliviada/  Siempre que siento penas en mi poblado/  miro tu lindo cielo y quedo aliviada

Buenaventura se respeta, ¡Carajo! (II)

Y EN LA PLUMA.NET

Los días siguen transcurriendo y no se ven resultados positivos, el gobierno del Presidente Santos, está padeciendo las primeras contradicciones de su política de Estado, la apuesta excesiva por el modelo neoliberal. Por eso, siguen los paros, las movilizaciones y las demandas todas muy dinámicas por parte de los Maestros, Camioneros, Indígenas, Afrodescendientes y cada una tiene aire de no parar por estos momentos.
La ineficaz acción del Gobierno Nacional por ofrecer elementos, alternativas y en el mayor de los casos soluciones a una realidad de abandono, violencia y despojo que históricamente ha presenciado Buenaventura, se convirtió en el problema más grande de las últimas administraciones que han gobernado el país por medio siglo, pensaríamos que el puerto más significativo de la nación sólo sirviera para los intereses de las transnacionales, sectores empresariales y grupos/familias tradicionales de la región

La resistencia política de los miembro del Comité del Paro Cívico, que lleva más de doce días en Buenaventura, está demostrando cuales son las estrategias, motivos y acciones que tiene el gobierno para burlar las demandas de los ciudadanos (levantarse de la mesa de negociación), y si fuera poco los mecanismos para mitigar cualquier tipo de movilización - pacífica que nazca al interior de las comunidades (el uso del ESMAD). Lo mismo que está sucediendo en Buenaventura, ha sido aplicado a los maestros, estudiantes, obreros, campesinos, indígenas, y cualquier sector que manifiesten o reivindiquen sus derechos políticos sobre la vida, el territorio y su propio desarrollo.


Sin embargo, la respuesta por parte del Gobierno Nacional es la misma de siempre: represión, militarización y violencia a través del uso legal del monopolio de la fuerza, bien lo podemos reconocer con la estrategia de criminalizar la protesta social, y recurrir a la presencia masiva de las fuerzas militares (policía, ejercito, marina) que tiene custodiado las partes estratégicas del puerto, permitiendo que continúe la entrada y salida de las mercancías. Por supuesto, las elites saben que si para la ciudad, se está paralizando el 80% de las importaciones de café el principal producto del país, y el 60% del total del comercio por vía marítima que se realiza en Colombia. Así pues, es inadmisible reconocer y aceptar que el puerto de mayor jerarquía del país tenga que vivir en condiciones de extrema pobreza, violencia, desempleo y niveles tan bajos de educación y calidad de vida.


Las fuertes movilizaciones, manifestaciones y acciones que han realizado los/as bonaverenses, ha dejado a más de uno con la boca abierta, en especial a esos que pensaban que ese “ tal para cívico no duraría más de dos días, es un paro de rebuscadores ” que fueron las declaraciones de la máxima autoridad de la ciudad (alcalde), una manera burda para desconocer la exigencia justa, crítica y propositiva que vienen realizado los ciudadanos a través de los representantes del comité del Paro Cívico, pero mientras unos llaman al diálogo el gobierno sigue usando la fuerza desbordada y brutal pasando por encima de los derechos humanos, la soberanía del territorio y las prácticas políticas de las comunidades. Véase: http://josecaperafigueroa.blogspot.mx/


Tal como lo manifiestan los miembros del comité, las acciones que dieron entrada al vandalismo, saqueo y desorden en la ciudad, se deben en gran parte a la estrategia del gobierno nacional orientada a desarticular, desestabilizar y crear una imagen negativa sobre la razón de ser del paro cívico. Ahora nacen las preguntas y todavía no existen respuestas concretas ¿Quién dio la orden de mandar al ESMAD (policía)? , ¿ Por qué el ESMAD no se ha ido del puerto? , ¿Cuáles son los motivos para NO declarar a Buenaventura zona de emergencia social – económica entre otras? y el último, cual es el juego y los intereses (mega-proyectos) que tiene el gobierno nacional con los bonaverenses y su territorio. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=JhFNM5xCI0s


En últimas, las negociaciones no prosperan en la lógica que demanda la población del puerto, por supuesto, como podría avanzar si el gobierno llega con una agenda política impuesta por los intereses de los grandes empresarios, multinacionales y grupos políticos de la región, todo lo contrario, a las necesidades reales de las comunidades, mientras no exista un reconocimiento coherente frente a las demandas/motivos justos que demanda la ciudad: salud, educación, empleo, seguridad, cultura entre otras. Será muy complejo ver soluciones a corto y largo plazo, algo que sencillamente no merecen exigir sino que deberían existir por parte del Estado colombiano, por ello, internacionalmente manifestamos nuestro apoyo, asesoría, divulgación, reconocimiento y solidaridad con el Comité del Paro Cívico y la sociedad bonaverense, que merece una ciudad “ Para vivir con dignidad y en paz en el territorio” .







Buenaventura se respeta, ¡carajo!


La situación política tan compleja que atraviesa el puerto más importante de Colombia es resultado del abandono estatal, la corrupción y las prácticas políticas tradicionales al interior del territorial. Además, es la muestra del desbordamiento de nuestra cultura política y en particular del juego de las élites económicas, políticas y culturales en el poder. Sí, esa que por más de medio siglo tiene subsumido al puerto en un estado de pobreza, violencia, desempleo, injusticia, masacres entre otras problemáticas, que constituyen la realidad de la tierra de nuestro querido “Petronio Álvarez”.

En Buenaventura ya se hizo común escuchar cada 4 años el discurso de alcaldes, concejales, disputados, ministros y hasta el mismo presidente haciendo promesas de toda índole. Una serie de ofrecimientos a medias y otros incumplidos totalmente desde que el plan pacifico sería “supuestamente” la alternativa política correcta para garantizar un mejor vivir a la tierra del arrecho, el viudo de pescado, el borojó y el chontaduro y muchas cosas más que constituyen la inmensidad del Pacífico colombiano.
Pero como lo sabemos, tarde que temprano toda esta lógica se llenaría de vicios, actos de corrupción, impunidad, clientelismo y todo lentamente iría para atrás, hasta llegar al punto de ver a distinto sectores sociales de izquierda, asociaciones de paleros, pescadores, volqueteros, consejos comunitarios, juntas de acción comunal, iglesias cristinas, sindicatos, es decir, más de 80 organizaciones unidas manifestando y demostrando que la unión hace la fuerza, aún más cuando viene desde los de abajo. Véase:
Una fuerte organización en forma de comités en los distintos barrios y llenos del sabor, la alegría, la solidaridad y la arrechera que caracteriza a los hombres y mujeres bonaverenses, se dio marcha sin parar, al Paro Cívico de carácter pacífico más importante en los últimos 40 años que se lograra presenciar en la tierra del currulao y la brisa del océano “mi bello puerto del mar mi Buenaventura”.
Una gran ola de ciudadanos comprometidos con la construcción de “otra” realidad política para el Puerto, hicieron uso de la protesta social y por medio de consignas como “el pueblo no se rinde carajo”, “agüita de lulo” y “Buenaventura se respeta carajo” logramos presenciar el temor que corre en las venas de la clase política tradicional de la región, un pueblo organizado, movilizándose   y lleno de razones para exigir mejores condiciones de vida,  un mejor sistema de salud, un tipo de educación pertinente, crítica y congruente con las necesidades del territorio, pero en especial los cambios de la cultura política que demanda y requiere las nuevas generaciones que nacimos, habitamos y convivimos en cada espacio de nuestra querida pero herida Buenaventura.
En estos momentos sale a relucir el cinismo del Alcalde que señala “ese paro cívico no dura más de dos días, es un paro de rebuscadores”. ¡Qué lástima ver cómo la máxima autoridad no apoya la organización de las familias, trabajadores, rebuscadores gente humilde que se levanta todo los días buscando un mejor vivir para puerto! Por el contrario, el debería ser la primera persona en estar marchando, apoyando y facilitando todos los medios para que los ciudadanos expresen sus inconformidades frente a este gobierno que los ha olvidado y pareciera que les viera la cara de ingenuos.
En últimas, lo sabemos mejor, aquellos que vivimos, nacimos y deseamos una ciudad distinta, aquí los responsables deben salir a flote empezando por el gobierno nacional y terminando con las distintas administraciones municipales, que ha incumplido el llamando plan de choque, pero ahora la ciudad demanda respuestas y soluciones concretas. Tal como lo señala, el lema del Comité del Paro Cívico “Para vivir con dignidad y en paz en el territorio”. Necesitamos una mejor cobertura en salud, educación, empleo, el fortalecimiento de la producción local, las garantías de participación política todo esto y más, sin dejar de soñar y vivir en ese Buenaventura, que desde pequeños nos golpeó con la brisa, nos bañaba el mar y nos acariciaba el sabor de la tierra en un ambiente de paz en las familias.

Racialización y estratificación social: violencia, despojo y hambruna. El caso de Buenaventura, Colombia


José Javier Capera Figueroa Universidad Autónoma del Estado de México (UAMEx) caperafigueroa@gmail.com Ismael Cáceres-Correa Pedagogía de la Praxis ismacaceres@outlook.com


1. Introducción La crisis civilizatoria es una realidad.No se puede obviar los fenómenos que afecta a todo el mundo, desde luego a unos de diversa manera y a otros de forma distinta. Pero el punto de enunciación consiste en pensar hasta donde llega el poder, la sevicia y la decadencia de valores de esta sociedad. Es bien descrito por el maestro Bartra (1993) cuando menciona que la crisis ambiental, energética, financiera y alimentaria es un flagelo que atenta contra lo humano, es un estallido contra la condición humana, pero, sobre todo, es un agotamiento de un modelo civilizatorio que cada vez galopa a la par de la crisis del capitalismo y lo más radical de la crisis de la existencia humana. Si bien, el declive económico, la acumulación del capital y la especulación de los precios internacionales, son causales estructurales que alimentan la crisis. También es conocido que la re-producción de modelos como el neoliberalismo, el desarrollismo y post- fordismo son elementos que atentan contra lo público (Bauman 2007, 3). Tal como lo asimila Bauman al considerar que la liquidez es sinónimo de la realidad social, del vacío de lopolítico, lo público y de la incertidumbre en las relaciones sociales que se manifiesta en el diario vivir, las calles, el transporte público, las relaciones amorosas y la perfidia sobre la dignidad humana sin menospreciar la indiferencia contra la naturaleza. En el caso de América Latina su historia marcada por la tragedia de los movimientos revolucionarios, la burocratización del Estado, la fetichización de la democracia y el populismo arrollador de los gobiernos de turno sumando a esto la incorporación del modelo neoliberal, hace que se construya toda una historiografía en torno a las prácticas, discursos y subjetividades que enuncian las comunidades, los pueblos y los territorios. Se asume un pensamiento reflexivo sobre su realidad y se busca la manera de constituir procesos de emancipación social (Figueroa 2015).

Se ha convertido en un punto de inflexión al momento de analizar problemáticas como la autonomía de los territorios, la defensa sobre los bienes comunales, la lucha sobre lo público y la resistencia contra la lógica de la privatización, especulación e implementación de racionalidades de orden eurocéntrico y americano. Por ello, los movimientos sociales como los indígenas, afrodescendientes, campesinos y populares han generado acciones colectivas que se manifiestan en el escenario de lo público y se encaminan a la defensa de construir otro de esos mundos posibles y distintos. En el caso colombiano, considerando que su historia política ha estado marcada por una larga secuenciación de violaciones, desapariciones forzadas y acciones que atenta contra la vida y la autonomía de las comunidades; un ejemplo resulta ser Buenaventura. Este es un espacio donde reina la “maldad”, esto según palabras mencionadas por Monseñor Héctor Epalza Quintero1. Siendo así que dicha historia se ha reproducido de forma sistemática generando exclusión, discriminación y pobreza sobre amplios sectores de la población dentro del sistema político, un sistema basado en la lógica gamonalista y hacendataria de la nación. Del mismo modo lo describe el filósofocolombiano Guillermo Hoyos (2012) al mencionar que los renovados esfuerzos por dialogar, para acordar la paz, han fracasado y fracasarán mientras no se vuelva a los orígenes. La refutación de la sociedad a partir de las diferencias culturales, regionales, de origen y de clase mediante acuerdos que incluyan a todos, si quiere mediante políticas “populistas” incluyentes en ese acuerdo intercultural, constituye el auténtico sentido de nación. Juan Luis Mejía como ministro de cultura llamó “diálogos para fundar nación” dado que mientras no haya contrato fundacional se seguirá siendo “un pueblo sin nación” (Hoyos 2012, 50). 

 En este sentido la finalidad de este artículo consiste en comprender críticamente los procesos de resistencia, los discursos y las prácticas que se generan al interior de las comunidades de Buenaventura, Colombia, y su relación con temas como el despojo territorial, la violencia sistemática y las lógicas del sistema capitalista (Wallerstein 1995). Sistema en el cual se producen acciones como la resistencia, la lucha social, la propuesta política alterna y los discursos que se focalizan en la búsqueda del “Vivir Bien” que suscitan la población Afro de esta región y que al interior de su voces manifiesta una realidad distinta a la crisis que viven en la actualidad.

2. Buenaventura entre el ayer y el hoy 


La realidad de violencia, despojo y hambruna en Buenaventura es latente. Ya caminar por las calles, hablar sobre política, debatir sobre la pobreza, la desigualdad y la exclusión se ha vuelto un tabú. Por supuesto el terror es cada vez más presente. Ya la generación de fronteras invisibles y en particular las acciones de masacrar y torturar a las víctimas son algo común de la criminalidad. En Buenaventura se manifiesta lo que Vega Cantor (2012) reconoce como una cultura del dinero fácil, una política del narco y una sociedad de la impunidad donde impera la utilidad por vivir, así sea necesario pasar por encima de quien sea necesario. Un panorama que refleja la inflexión más fuerte se encuentra al ser un proyecto fallido del capitalismo contemporáneo: una tierra que tiene todo por dar y por construir, un lugar que no tiene nada que envidiarle a las grandes ciudades en razón de sus condiciones geográficas, sus bienes comunales y sus fuentes materiales e inmateriales. En Buenaventura existen nichos por investigar, escribir y proponer, pero lástima que sólo sea el foco de inversión para generar programas asistencialistas y aplicar modelos hegemónicos que sólo reproducen la crisis de acumulación del capital, el abaratamiento de lo político y el vacío líquido de lo público. Es así que el ayer de Buenaventura constituía un imperativo por construir escenarios encaminados a hacer de la paz un imperativo moral. Tal como era conocido en el argot popular “tierra de Negros, tierra de felicidad” esta enunciación era una clara demostración del diálogo cultural y de la idiosincrasia afrodescendiente al buscar construir una política deliberativa, crítica y, en lo posible, necesaria para generar caminos de resolución a problemáticas como la corrupción, la politiquería, el clientelismo y el triángulo del Poder, el capital y la guerra que tanto ha pervivido y se reproduce en la cotidianidad de los sujetos del puerto.
Los espacios socio-políticos, las asociaciones culturales y los grupos políticos alternos han sido opacados por los grupillos de bandoleros, gamonales y hacendados de la región. No resulta comprensible fuera del capitalismo que, al ser Buenaventura el puerto de mayor comercialización en Colombia, sea una de las regiones en donde abunde y se atente con mayor fuerza la desigualdad social, la criminalidad y la violencia sistemática contra la vida, la paz y la dignidad de las comunidad. Un ejemplo de ello es el informe de Human Rights Watch2 en donde se señala que siguen siendo generalizadas las extorsiones por parte de grupos sucesores del paramilitarismo, los cuales surgieron tras un proceso oficial de desmovilización de organizaciones paramilitares de derecha implementado hace una década, que presentó graves falencias.

Los habitantes siguen expuestos al riesgo de sufrir ataques si cruzan ‘fronteras invisibles’ que separan los barrios disputados entre distintas bandas rivales. Los niños viven sujetos a la amenaza de ser reclutados y de sufrir violencia sexual, miles de personas han sido desplazadas y continúan ocurriendo secuestros y desapariciones con impunidad (Ferry 2015). Otro de los puntos que constituye la barbarie del capitalismo según Löwy (2001) es el desbordamiento de la crisis ambiental. Al ser un elemento de la crisis de la condición humana, dicha condición se articula con la pérdida de soberanía fluvial y portuaria que vive Buenaventura. La complejización del fenómeno llegó a ser vista a través de la propaganda mediática de la Alianza Pacífico cuando se considera que no existían condiciones materiales e inmateriales para hacer de Buenaventura la capital de dicha organización económica latinoamericana. No obstante, el despojo de cientos de comunidades pesqueras, familias y asociaciones fue una realidad. La lógica por imponer la expansión de la asociación portuaria era un hecho irreversible.La expansión fue masiva, el daño ambiental no tiene dimensiones mentales y las relaciones entre los grupos empresariales, el crimen organizado y la explotación humana se hicieron palpables al afectar el tejido social de las comunidades negras. Tal como manifiesta el Informe “Buenaventura ‘El despojo para la competitividad’”3.

 Parte de esta crisis también se debe al deterioro que existe en la esfera de lo público, la crisis de valores y la decadencia del sistema político, un sistema que de manera tajante ha generado exclusión y miseria en todoel territorio nacional. En Colombia no se vive para vivir, se vive para sobrevivir. En el adagio popular arguyen que la necesidad ha llegado hasta el punto de vender la conciencia por un peso, mercantilizar la vida por poder y acosar el acoso por dinero. Del mismo modo la complejidad colombiana es una imagen consecutiva donde la democracia nunca ha sido un punto de importancia, sino un punto de hacer lo que el maestro Dussel (1988) denomina “sucursalera”: enajenada y sin sentido crítico. La política como acción humana es sólo un simple discurso, la banalidad del poder y la ausencia de valores dentro de lo público. Son aspectos que reflejan la colonización del mundo de la vida, la Modernidad capitalista y la colonialidad del poder, la vida y ser en las relaciones sociales (Dussel 1988; Grosfoguel 2006).

3. El hoy de Buenaventura


 La complejidad de la crisis civilizatoria llega a todas las partes, no solo pasa en Buenaventura, también sucede en México, Estados Unidos, los países europeos y en los asiáticos. La connotación de un mundo globalizado económicamente pero in-conectado humanamente es una frágil realidad. Lo que sucede en África afecta de manera pauperizada las condiciones sociales, políticas y simbólicas de lo humano; pero la fría mentalidad y el sinsabor por pensar de forma distinta la crisis, hacen que los lazos afectivos y emocionales estén mediados por lo que algún día Marx (2005) llamó la fetichización y la mercantilización del todo. En la descripción utilizada por Fanon en su libro “Los condenados de la tierra”, publicado en1961, señala que el Tercer mundose descubre y se expresa a través de esa voz. Ya se sabe que no es homogéneo y que todavía se encuentran dentro de ese mundo pueblos sometidos, otros que han adquirido una falsa independencia, algunos que luchan por conquistar su soberanía y otros más, por último, que aunque han ganado la libertad plena viven bajo la amenaza de una agresión imperialista (Fanon 1999, 6). Dichas palabras se articulan con la violencia, la servidumbre y la pérdida de soberanía que vive el hoy de Buenaventura, un puerto lleno de la influencia politiquera y un lugar que popularmente se asocia al hecho de que mientras más pasa el tiempo es mayor la pobreza, crece la población y se deteriora abismalmente la calidad de vida de sus habitantes. Por ello la racionalidad del poder, la imposición de un régimen semi-colonial, las políticas de privatización y transnacionalización de los bienes comunales han sido acciones que han realizado los últimos Gobiernos, los grupillos políticos y las familias burguesas de la región. Es Buenaventura un espacio de acumulación del capital y de enajenación de la dignidad humana. Pero qué sucede con Buenaventura, la tierra del porteño, el arrechón, el viche y la salsa. Buenaventura es un espacio para la alegría, el sabor y la belleza de la gente del Pacifico, es una cultura digna de sus tradiciones afro y sobre todo un lugar de enunciación sobre la historia de comunidades negras víctimas del desarrollismo industrial y la ampliación de la sociedad portuaria. Todo esto con un telón de fondo de desplazamiento resultado de la lógica mercantilista de estos gobiernos de turno.


4. Epílogo


 El hoy y el ahora de las comunidades negras de Buenaventura se identifican con una clara crisis institucional.La fuerte ola de violencia y la criminalización de la protesta hacen parte del repertorio que ejerce el poder político del momento. La marginalidad y la exclusión de las demandas que proponen los movimientos compone la postura adversa de los últimos Gobiernos, mismos Gobiernos que tienen como similitud la perspectivas del discurso neoliberal con el que justifican la imposición de Tratados de Libre Comercio que han sido establecidos en la mayoría de países de América Latina. Su lógica los presenta como la estrategia con la que se entraría en el Primer Mundo en razón de que se superarían siglos de aislamiento que habían mantenido a Colombia al margen de la modernización y el progreso. Con una lógica bastante primaria, propia de los economistas neoliberales, a rajatabla se impusieron y siguen imponiendo hoy los TLC (Vega 2015, 62). De esta manera las reformas neoliberales facilitaron los impactos en los territorios conllevando a la crisis ambiental, la pobreza y desigualdad social, pero, sobre todo, al despojo territorial de centenares de comunidades. Por ello es que el territorio colombiano cuando adopta los planes de ajustes estructurales facilita la incorporación del gran capital que en cierta forma genera exclusión en múltiples circunstancias donde la ciudadanía se encuentra inmersa en el abismo colosal de la incertidumbre y la pérdida de soberanía en la esfera de lo público. La crisis civilizatoria está cada vez tomando mayor fuerza. Ya no existen condiciones dignas para el trabajo, la vida y las relaciones en familia. Los vacíos del mundo que intentan llenar son muy grandes. Se necesitaráre-pensar, pero a través de la praxis, lo que es de suma importancia para la vida comunitaria.Las fechas expiran y la fuerza de lo humano es muy débil frente a la crisis ambiental que tanto afecta la cotidianidad. Buenaventura es un lugar de enunciación que busca de manera radical la emancipación, el reconocimiento de su alteridad y la emergencia de los territorios desde su propia condición para así construir otro de esos mundos posibles, necesarios y llenos del mayor sentido por lo humano; un lugar para la esperanza y la transformación del espacio, la desilusión, el racismo, el sexismo y la impotencia por un mejor mañana.+

Referencias 

Bartra, Roger. 1993. “Salvajismo, civilización y modernidad: la etnografía frente al mito”.Alteridades 3(5): 35-50. Bauman, Zygmunt. 2007. Tiempos líquidos: vivir en una época de incertidumbre. Madrid: Siglo XXI. Fanon, Frantz. 1999. Los condenados de la tierra. México: Txalaparta. Ferry, Stephen. 2015. “Colombia: nuevos asesinatos y desapariciones en Buenaventura. El gobierno no ha logrado detener abusos de organizaciones criminales”. Human Rights Watch, 4 de marzo, sección Noticias. Recuperado de:https://www.hrw.org/es/news/2015/03/04/colombia-nuevos-asesinatos-y-desaparicionesen-buenaventura

martes, 18 de abril de 2017

La Tierra entre Indígenas y Campesinos



Texto completo
En el Nuevo Día

La larga historia colonial que carga la idiosincrasia de nuestros pueblos (América Latina, Asia, África y el Sur de Europa) no se puede dejar pasar. El fuerte peso que colgamos desde el camino de las herraduras hasta el impacto en el canal de Suez, conllevo a una profunda división que algunos teóricos como Immanuel Wallerstein han denominado en sus textos la lógica del sistema – mundo capitalista, donde se configuró las formas de explotación, dominación y colonialismo modernas, usadas entre los Estados – nacionales frente a las periferias.
Un proyecto que hacia 1840 en Colombia tenía gran aceptación por las elites dueñas de los territorios, por supuesto las mismas que se hicieron cargo de las instituciones coloniales (mina, mita, hacienda, comarca) generando relaciones de patronazgo, jornalerismo y comercialización de esclavos. Este fenómeno que lleva más de dos siglos no para de tomar forma, aunque en el fondo es el mismo problema de siempre “la bendita tierra”.
Bien lo narra William Ospina en novelas como: “el país de la canela”, “pa`que se acabe la vaina”, “el dibujo secreto de América Latina” entre otros. Todas dan pistas desde la narrativa – histórica de ese legado colonial que lleva nuestra cultural en términos políticos, las relaciones entre las familias (patriarcales), y si fuera poco los juegos de poder, que esos mismo de arriban comenten contra los de abajo.
En efecto, actores sociales/políticos como son los indígenas y campesinos han vivido el mismo panorama de explotación a gran escala pero desde distintas esferas. Empecemos por señalar que la violencia ha sido un instrumento utilizado por los grupos políticos contra los de abajo. Un ejemplo de este asunto, fue la extensa región que constituirá el Eje Cafetero colombiano, sería el espacio en disputa entre los colonos y los hacendados por imponer un proyecto donde el café, la explotación del oro y la construcción de haciendas eran el objetivo político de la época.
Posteriormente, la mentalidad del colonizador tomaría fuerza cuando hicieron uso de las instituciones (iglesia, familia, estado), llevando a cabo todo un proceso de apropiación – indebida de tierras, educación conservadora para las familias, la construcción de un imaginario de inferioridad. Era evidente la condición de oprimidos que vivieron los indígenas, negros y campesinos en aquel entonces, donde era más factible tener un gramo de oro, de canela para lograr incidir en los asuntos políticos de aquellos tiempos.
En estos momentos, estamos presenciando un fenómeno más complejo indígenas y campesinos luchando por la apropiación de las tierras, y la configuración de un pensamiento sobre y para el territorio. La semana pasada la Corte Constitucional emitido una sentencia que pone en jaque parte del problema de la distribución “equitativa” de la tierra en el país, teniendo como referencia la improductividad de la misma, debido a los latifundios y minifundios que son propiedad privada de familias, grupos y sectores políticos hegemónicos en las regiones. Véase: http://lasillavacia.com/historia/la-corte-zanja-la-pelea-por-la-tierra-entre-indigenas-y-campesinos-60562
Este panorama ha generado grandes divisiones entre estos sectores oprimidos (indígena, afro, campesino). Lo que muestra la poca visión de un proyecto alterno por parte del gobierno nacional. La lógica política de este gobierno de mano de las elites, grupos políticos y familias aristocráticas ha sido el uso y desuso de indígenas y campesinos en su proyecto colonial, expansivo y colonizador (el conflicto armado).
Bien sabemos lo que sucedió en la época del gobierno de Uribe I-II, que financio grupos de seguridad privada en todo la región de Antioquia esos que tenían como finalidad ofrecer “seguridad” para las tierras de los hacendados en dicha región, lo paradójico de este asunto, es que sin pensarlo tomaría fuerza en zonas como el Caribe, el Pacifico, la Amazonia entre otras, y sin dejar a un lado las secuelas que miles de familias les ha tocado vivir.
En ultimas, la disputa por la tierra que viven en estos momentos indígenas y campesinos debe ser un tema central para el “post- acuerdo” que presencia la realidad política colombiana. No debemos pensar por aislado los temas de interés nacionales, es decir, aunque se intente dar por culminado el silencio de los fusiles. Todavía estamos inmersos en fenómenos profundos que merecen ser tocados/reflexionados/ analizados desde los acuerdos de paz en las regiones. Debemos reconocer que el centralismo político – capitalino no debe continuar con su idea colonial de llevar la paz a esas zonas, por el contrario, es el espacio para que las regiones desde sus actores pensando de adentro para afuera logremos construir una paz estable, duradera, necesaria y justa para la tierra de macondo.
Post-scriptum: La política reformista del rector de la Universidad del Tolima sigue tomando fuerza al interior de la institución. Pareciera que cierta parte de los “huelguistas”, profesores, estudiantes y funcionarios están asumiendo un estado de pasividad. Desde cuando el silencio bastante parecido a la estupidez de ASPU- UT, parafraseando al Maestro Eduardo Galeano, les ha llegado a la cima de la cabeza, hace mucho que ciertos sindicados han perdido su razón de ser y han pasado a convertirse en estructuras burocráticas/ clientelares de las respectiva administración de turno. Nos queda claro la posición de “izquierda” que tienen en estos momentos la organización sindical de la Universidad del Tolima - ¡carajo! Respeto por la comunidad académica y estudiantil que exigimos una universidad diferente al servicio de los sectores más oprimidos de nuestra época. 




UNA APROXIMACIÓN A LA HISTORIA ORAL DEL MOVIMIENTO INDÍGENA DEL TOLIMA: Entrevista con la  Gobernadora del cabildo indígena Debóra Carrillo


Texto Completo.Revista CoPal No 3 Marzo 2017

lunes, 17 de abril de 2017

Alternativas frente a la tendencia neoliberal, una reflexión desde el pensamiento crítico latinoamericano para la construcción de la paz.


José Javier Capera Figueroa, Sergio Huertas Hernández y Camilo Oviedo Monroy
http://www.ut.edu.co/academi/images/archivos/fac_humanas_artes/publicaciones/revistas/Memorias_REDUNIPAZ2016.pdf

 Resumen La finalidad de la siguiente ponencia consiste en realizar una serie de críticas a las políticas neoliberales en América Latina y discurrir sobre cómo desde las teorías decoloniales se genera un nuevo paradigma que se articula con el pensamiento crítico latinoamericano para la construcción de la paz; asimismo, este documenta presenta una apuesta por repensar los modelos económicos, políticos, culturales, los regímenes y las democracias, pero en especial la relaciones entre el ser humano y la naturaleza en los territorios latinoamericanos. Para conseguirlo, se recurre al análisis documental como criterio de abordaje. Al final, se plantearán algunas conclusiones que articulen el pensamiento crítico latinoamericano y las teorías decoloniales, realizando reflexiones críticas sobre la implementación del proyecto neoliberal en los pueblos del Sur y la construcción de la paz en el contexto latinoamericano.
 Palabras Claves: Globalización, Neoliberal, Decolonialidad, Pensamiento crítico, Políticas neoliberales, Resistencia, Construcción de paz.
 Introducción
 Los procesos históricos desarrollados en las últimas décadas en Latinoamérica muestran escenarios marcados por una serie de conflictos, incluso bélicos, políticas de intervencionismo y tratados de libre comercio en medio de crisis ambientales. En pocas palabras, se viven momentos de colonialismo epistémico, político y cultural; asistimos a la implementación de modelos de corte americano y eurocéntrico en las sociedades del sur. Es por esto que medidas como la privatización de lo público, la implementación de un modelo exportador (materias primas), la noción del subdesarrollo, la idea del progreso, la penetración del capital extranjero y sobre todo la generación de condiciones políticas y económicas, por parte de grupos sociales como las élites, las burguesías y oligarquías criollas, actuaron facilitando la incursión de capital transnacional, articulando la base de un proyecto imperialista. Al respecto, Renán Vega Cantor menciona que en las últimas décadas se impuso un modelo primario exportador, similar al que conoció el país (Colombia) en la segunda mitad del siglo XIX, pero ahora desindustrializado, que fomentó la penetración renovada del capital extranjero, principalmente de las multinacionales imperialistas, la expropiación de bienes comunes y la imposición del dogma de las ventajas comparativas como criterio que justifica nuestra especialización en la explotación de bienes primarios (Cantor, 2009: p. 43). 77 Del mismo modo, aparecen fenómenos de amplia escala como son la mercantilización de la naturaleza (Michael Lowy), el fetiche de la mercancía (Marx, 2002), la visión extractivista de los recursos naturales (Enrique Leff), la explotación y acumulación del capital (Harvey, 2007), entre otros; el resultado de dichos procesos produjo consecuencias en el espectro político, ideologías polarizando las sociedades. Así puede verse, por ejemplo, la noción de ingenua oposición entre centro y periferia, en donde los países latinoamericanos son la periferia del subdesarrollo, y al mismo tiempo la materia prima para el desarrollo de las denominadas ‘potencias’. Desde esta perspectiva ideológica se construye una serie de proyectos imperialistas que contribuyeron a la crisis civilizatoria, revelación de las contradicciones del sistema capitalista: una fábrica simultánea de riqueza y de miseria, productor constante de injusticia y desigualdad, en razón de lo cual la polarización de clase es una de sus características intrínsecas. Eso se manifiesta en los más diversos tópicos de la vida social, como sucede con la producción de alimentos, las explotaciones de los bienes comunes y la deshumanización entre el hombre y la naturaleza (Véase Cantor, 2009). ¿Qué se produce con el capitalismo? El capitalismo va en función de producir hambrientos. Esto no es algo que sea nuevo, su expansión mundial ha generado, de manera invariable, hambre a vasta escala, como resultado de la destrucción de las economías locales, sometidas a nuevas exigencias para que se ‘adapten’ a los requerimientos del mercado mundial, como reza la fórmula de los economistas ortodoxos (Lander, 2010: p. 28). El Estado neoliberal es para garantizar los derechos de propiedad privada individual, el imperio de la ley, y el libre comercio: en las sociedades neoliberales que gobiernan estos mecanismos, los monopolios para el uso de la violencia se emplean para preservar las libertades económicas de una minúscula élite dominante, por encima de cualquier otra realidad social, por masiva que esta llegase a ser. Aun así, desde una perspectiva mayor, el capitalismo se basa en la explotación a gran escala y multidimensional de la naturaleza, de las estructuras políticas, las culturales, las tecnológicas, los centros académicos, y entonces se forman las ‘industrias culturales’ con empresarios sociales que contratan trabajadores sin garantizar los derechos laborales más elementales, vulnerando con ello los derechos de sus comunidades relativas o de parentesco. Así, a gran escala, puede describirse una explotación capitalista de nuestras vidas. No puede ser otra por ello la finalidad del siguiente texto: plantear críticas sobre la globalización neoliberal y sobre cómo se ha configurado en los territorios latinoamericanos, fundamentalmente por medio del estudio de las dinámicas que emergieron antes y después de los procesos de fomento del neoliberalismo en los Estados. Pero, al mismo tiempo, también se tratará de compartir propuestas de pensamiento crítico latinoamericano y desde la perspectiva decolonial, sobre posibles apuestas alternas y contra hegemónicas frente a las corrientes 78 neoliberales evidenciadas en las prácticas, discursos y acciones de los sujetos en las sociedades.

Crisis y rupturas del neoliberalismo en Latinoamérica

 En los primeros años de la década de 1990, en Latinoamérica, los presidentes de aquel entonces establecieron una serie de reformas políticas que los economistas asociaron como ‘recetas’ o ‘manuales’. Dichas recetas pretendían realizar un cambio en los planes de ajustes estructurales sobre las económicas nacionales, así como también en la proyección que tendría que realizar cada país en un determinado tiempo. De esta manera, nociones como la competitividad, la rentabilidad, la sostenibilidad, entre otras, implantaron un cambio en el imaginario de las estructuras de poder de aquellos tiempos. A estas lógicas reformistas se sometieron, implementando las ‘recetas’, países como Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Argentina, México, entre otros. Con el paso del tiempo, las respectivas crisis políticas, económicas, ambientales repercutieron en sus territorios como los casos de Colombia, con crisis política y narcotráfico; México, con tratados de libre comercio que empobrecieron a los campesinos; o Brasil, que vive una crisis educativa y hoy experimenta procesos golpistas. Los aquí mencionados son apenas algunos de los fenómenos de gran dimensión que se han presentado Latinoamérica como consecuencia de la implementación de las reformas neoliberales. Así, la idea del capitalismo y la de la libertad de mercado se han perpetrado en los países latinos, en donde las “fuerzas de la izquierda tradicional (partidos políticos y sindicatos) son claramente incapaces de organizar una oposición sólida contra el poder del capital” (Harvey, 2014: p. 14). Mientras tanto, las rupturas del capitalismo y las políticas neoliberales nos conducen a una nueva forma de esclavismo en la que somos dominados por las mercancías: […] la comida, la ropa y los teléfonos móviles vienen y van, mientras que el dinero sigue circulando por los bolsillos de la gente (o las cajas fuertes de las instituciones). Así es como la mayor parte de la población mundial vive habitualmente su vida cotidiana. (Harvey, 2014: p. 31). Se reafirma de esta manera que los fenómenos inmersos en las realidades latinoamericanas nos enfrenta a condiciones como la pobreza, la violencia y el despojo, en donde existen un tipo de racionalidad instrumental y un ejercicio de explotación sobre los recursos naturales, contribuyendo a los bajos niveles de desarrollo humano, las prácticas de corrupción por parte de los gobiernos, y una muy desequilibrada distribución de la riqueza, en contra de los más necesitados, conllevando a empobrecer la vida de millones de familias campesinas, sobre todo del Sur, que había logrado mantenerse –en lo fundamental– no al margen del capitalismo, no al margen del mercado, pero con una lógica de reproducción cultural y de estar en la naturaleza, que no estaba sometida plenamente a la 79 lógica de la mercantilización. La producción campesina no era una producción de mercancías, era una producción de vida, de alimentos, de cultura, de intercambios, contraria a las condiciones en que diversas comunidades conviven en estas épocas (Lander 2009: p. 80). Otro eje de la crisis en el continente se manifiesta por medio de las políticas extractivistas que se constituyeron en un proyecto de obligatoriedad, puesto que impulsaría la región y contribuiría a superar ese estado de ‘subdesarrollo’; sin embargo, con el tiempo, resultó ser lo contario: el extractivismo se convirtió en un retorno a las economías de enclave, la consolidación de una fuerte dependencia económica de las inversiones extrajeras de tipo ‘productivo’, convirtiéndose en el eslabón de las dinámicas de la economía global y el mercado mundial. De esta manera los territorios se asimilaron como centros productivos, garantías financieras para los intereses transnacionales, los agronegocios, la minería, las zonas turísticas, los parques naturales, los espacios urbanos; las zonas rurales como materia prima del capitalismo mundial. En definitiva, en medio de la crisis ambiental, hoy generalizada en todo el planeta, al ser numerosos los componentes de la crisis civilizatoria que hoy soportamos, se conforma toda una serie de dinámicas de despojo territorial, violación masiva a la condición humana, criminalización sobre la protesta social; de manera general, se experimenta hoy todo la reproducción de políticas transnacionales que van en contravía de los pensamientos de las comunidades, y de los intereses de los grupos sociales. Pero mientras todo eso ocurre, existe también una corriente de ciudadanos que apuesta a construir una sociedad alterna, diferente y correspondiente con una relación equilibrada entre las comunidades y la naturaleza no humana, en donde proyectos como el dialogo de saberes, la construcción de escenarios para la paz y las prácticas del buen vivir sean ritmos y experiencias de vida que se puedan construir en comunidad.

 La apuesta al pensamiento crítico-decolonial latinoamericano

 La noción de repensar la crisis civilizatoria que enfrenta la humanidad implica un ejercicio eminentemente crítico, siendo esto parte de lo que constituye el pensamiento crítico latinoamericano. Se trata de un tipo de pensamiento que no se fragua en medio de discusiones, sino que propone alternativas de transformaciones sociales. En este sentido, la apuesta de pensadores como (Dussel, 1994), (Grosfoguel, 2006), (Restrepo y Rojas, 2010), (De Sousa, 2010), entre otros, consiste en imaginar la posibilidad de construir otro mundo posible, un mundo en donde el velo eurocentrista, la colonialidad del pensamiento, ser y poder puedan ser reflexionadas desde los propios contextos latinoamericanos. Esta propuesta consiste en construir nuevas formas de participación, educación, culturas, lazos comunitarios de carácter diversos que constituyan los diálogos entre 80 saberes técnicos y populares que logren convivir; es la iniciativa de dar un giro a la tendencia positivista, racionalista, instrumental que se tiene sobre el mundo de la vida. Tal como lo manifiesta Boaventura de Sousa, los movimientos del continente latinoamericano, más allá de los contextos, construyen sus luchas basándose en conocimientos ancestrales, populares, espirituales que siempre fueron ajenos al pensamiento eurocéntrica. Por otro lado, sus concepciones ontológicas sobre el ser y la vida son muy distintas del preceptismo y de los individualismos occidentales (Véase De Sousa 2010: pp. 18-19). En este sentido, el pensamiento crítico desvirtúa los mitos, falsedades y aforismos que trae consigo el modelo neoliberal, propone como alternativa las acciones colectivas, las formas de participación democratizadas, el respeto por convivir en la diferencia; articulándose de esta forma el juego de lenguajes, el conocimiento por nuestras realidades, la canalización de las demandas y aspiraciones que construya mundos donde sea posible la armonía y la convivencia entre los seres humanos, relacionándose de forma equilibrada con sus respectivos entornos naturales. Por ello, la teoría crítica latinoamericana construye derechos humanos propios, democracias, dignidad, respeto, territorios, autogobiernos, prácticas del buen vivir desde acá, implicado la ruptura entre el colonialismo y el colonizador, apostándole por constituir subjetividades, sentimientos, emociones que constituyen el sujeto en comunidad. Es la iniciativa de reflexionar sobre los paradigmas y establecer condiciones alternas que tengan peso frente a la crisis compleja y civilizatoria que afrontan las sociedades en estas épocas; asimismo refleja iniciativas como la ecología de saberes que es básicamente una contra epistemología. El ímpetu básico tras su emergencia es el resultado de la emergencia política de gentes y visiones del mundo al otro lado de la línea, como compañeros de la resistencia global al capitalismo; en otras palabras, la globalización contra hegemónica. A manera de colofón, las lógicas neoliberales en la actualidad han demostrado ser un proyecto en fracaso; acciones políticas como lo de Ecuador, con el Suma Kawsay (buen vivir); lo de Bolivia, con la creación de un Estado plurinacional; Brasil, con la generación de políticas socialdemócratas propias de su gobierno; y Argentina, Chile y Uruguay, países que consiguieron establecer gobiernos con tendencias progresistas, son una evidente muestra de construcción de pensamiento crítico y de una mirada decolonial de la vida (Huertas y Capera, 2015: p. 12). Este es, pues, un pensamiento vigente y focalizado en el respeto por la naturaleza, las reformas constitucionales, el reconocimiento de los grupos oprimidos y la autonomía sobre las comunidades negras y los pueblos originarios; su apuesta consiste en reflexionar y reconocer de dónde venimos, para dónde vamos y qué será el día mañana de nuestros territorios, tal como lo manifestaba Eduardo Galeano en sus disertaciones: “Otro mundo es posible de construir y el mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar”. 81

 Bibliografía
 Boaventura de Sousa (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder, Montevideo, Trilce.
Enrique Dussel (1994), 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del ‘mito de la Modernidad’, La Paz, Plural.
 Ramón Grosfoguel (2006). “La descolonización de la economía política y los estudios postcoloniales”, en Notas de Población, N.° 80, Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, junio de 2006, pp. 53-74.
 David Harvey (2007). Breve historia del neoliberalismo



Una mirada crítica al concepto de dominación y racionalidad en el pensamiento de Max WeberJosé Javier Capera Figueroa, José Julián Ñañez Rodriguez




Resumen




La finalidad de este artículo consiste en realizar una descripción sobre el concepto de dominación y racionalidad en el pensamiento de Weber, a partir del texto “Economía y sociedad, esbozo de sociología comprensiva” para conocer la estructura de estos conceptos y su relación con la teoría social. Esto permite ver como se constituye el pensamiento social de la modernidad, y la figura clásica de la teoría sociológica donde la dominación y la racionalidad son conceptos que adquieren gran relevancia en los estudios de la sociología política. De esta forma, se pretende mostrar lo que constituyen la dominación y la racionalidad en el pensamiento de Max Weber. Ya teniendo como referencia estas aproximaciones, se procede a revisar algunos teóricos latinoamericanos que realizan una crítica a las categorías weberianas expuestas. Para así demostrar una serie de convergencias que existe al interior de la sociología latinoamericana con respecto a la conceptualización expuesta por Weber.


Texto completo. Revista FAIA






La Otra Mocoa

La “maldición” del puerto

Publicada por
JOSÉ JAVIER CAPERA FIGUEROA
Autor:
“Ya son más de 20 años esperando que el agua llegue a nuestras casas” aunque parezca descabellado en Buenaventura tener por un día completo el “servicio” del agua es más que un privilegio se puede considerar como un milagro. Es parte de lo que se escucha decir al humilde habitante del puerto más importante de Colombia. Por supuesto, ya casi 8 días sin agua, gas y desconexión vial que permita el tránsito de gran parte de la mercancía que llega o sale del territorio colombiano, se estima que alrededor de un 80% de los productos que salen y entran a la tierra de macondo deben pasar indiscutiblemente por la tierra de Petronio Álvarez.
Pareciera que la fuerte crisis política y de salud pública que vive Buenaventura, se asociara con la famosa teoría de la maldición de los “recursos” donde las regiones que poseen las condiciones espaciales, temporales, geográficas, paisajísticas, ambientales son las zonas que presentan mayores problemas asociados a la calidad de vida, defensa y autonomía por los territorios, y la búsqueda por garantizar una vida digna a cada ciudadano, aquí aparece la misma historia de siempre Buenaventura es una región que ha sido azotada por las bandas criminales, el paramilitarismo, las guerrillas y el narcotráfico, son alguno de los pequeños males que conserva la historia de los bonaverenses, y que ha sido utilizada reiteradamente desde afuera para señalar eso que llaman “Buenaventura” como otra parte de Colombia.
En efecto, intentemos pensar sistémicamente esta problemática que llevan más de 25 años desde su origen hasta su transformación. Lo primero, que se debe reconocer es que la ganadora de todo esto es la corrupción en sus múltiples versiones (contratos, licitaciones, concesiones, administraciones, políticos, líderes sociales, la mermelada, los planes de choque) esta serie de acciones – políticas cada vez han empeorado la situación del puerto, debido a que todo lo dejan a medias y los más perjudicados son los sectores más excluidos que constituyen la región.
Al momento de analizar los ocho días sin agua, gas y acceso rudimentario en las vías, se puede reconocer que un derrumbe pudo con toda los planes de emergencia que ha diseñado las distintas administraciones por controlar situaciones de esta índole. Es decir, que tanto dinero que se invierte en el manejo de estas situaciones es un pretexto para canalizar los recursos que vienen del Gobierno Nacional, la Gobernación y los mismos impuestos del distrito de Buenaventura.
Han sido históricamente distintas administraciones nacionales y locales que han intentado dar soluciones a la construcción de un acueducto eficiente, eficaz y congruente con las necesidades del puerto, sólo por mencionar unos: Plan cólera, Fondo Nórdico, el Plan Pacífico, el Plan Carrasquilla, los prestamos Infivalle y en esta último periodo el Plan de Choque auspiciado por la regalías que tanto adquieren de los bienes comunales que tiene la región.
En donde todos señalan que el puerto más importante del pacífico colombiano vive en un mar de calamidades, al tener 7 enormes cuencas hidrográficas que pueden abastecer toda la zona y la inversión de más de $200.000 millones en el último periodo, al momento de mirar la situación cuenta con un sistema obsoleto/paupérrimo/arcaico de acueducto, donde es mejor sacar la manguera afuera de la casa que abrir la llave de la misma, al final es un milagro que salgo agua por algún lado. 
En conclusión, han sido los actos impunes dela corrupción, la relación de construir intermediarios para ir saldando los vacíos que tiene la comunidad, no sólo es el servicio del agua sino la luz, el gas, la seguridad, la salud, el empleo, la educación y la lista no para de contar. El tema consiste en que la dimensión de las problemáticas del puerto tiene un carácter insostenible, el mismo Presidente Santos ha manifestado su apoyo pero como es muy común de la cultura política “mucho tilín tilín y muy poco de paletas”, no sólo está pasado con el agua en Buenaventura, sino con el proceso de paz, aunque existe voluntad al momento de materializarse las propuestas/planes/acciones se quedan a medias las instituciones, los actores políticos y los mismo sectores sociales que deberían pensar ¿cómo hacemos para que puedan avanzar estas propuestas? Será que es otra de las “maldiciones” que tiene nuestra época ser corruptos y a medias que es lo peor. 
Véase: http://www.elespectador.com/opinion/jugando-con-candela-columna-682953 ... Ni Hidropacífico que se ve como la crónica de una muerte anunciada (su liquidación total), ni las distintas alcaldías y actores del puerto (José Feliz Ocoró, Eliécer Arboleda Torres, Diego Perea, la Sociedad Portuaria de Buenaventura, la Gobernación, el Gobierno Nacional entre otros) que tiene un cargo de responsabilidad por lo que está viviendo el puerto, sus habitantes y las condiciones de vida que diariamente deben soportar, ahora esperemos la movilización de la ciudadanía y la construcción de propuestas colectivas que nazcan desde la región en búsqueda de pensar una mejor Buenaventura de todos y para todos. 
caperafigueroa@gmail.com

LA OTRA MOCOA
Texto completo .Nuevo Día

La “vaina” esta dura mencionaban los viejos y claro cuando miramos lo que está viviendo la realidad colombiana no paramos de sorprendernos. Pareciera que somos el país de las tragedias vamos desde los feminicidios (Yuliana y la funcionaria de la Universidad del Tolima sólo por mencionar algunos) hasta la avalancha ocurrida en Mocoa, esto deja mucho que pensar de nuestros tiempos. Desde cuando en la tierra de Macondo las cosas suceden y al pasar el tiempo se convierten cada vez en algo más natural.
Ahora sí aplica el viejo dicho “cuando no es nuestro a quien le importa” por supuesto, es de reconocer que existen otros tipos de ciudadanos que muestran su solidaridad, manifiestan su indignación y llegan al punto de proponer alternativas para seguir el camino, si algo tenía claro José Arcadio era la mentalidad de echar Pa´adelante frente a las circunstancias, tanto así que tuvo la valentía de crear Macondo y llevar a un plano de otra realidad a cada uno de sus habitantes.
En efecto, la tragedia sucedida en Mocoa nos deja perplejos pero nos invita a pensar ¿cuáles fueron las circunstancias?, ¿por qué ahora Mocoa es el centro de atracción? Y ¿quiénes son los actores responsables de esta situación? Son grandes interrogantes que nos invitan a reflexionar sobre lo que existe “detrás” de esta fuerte realidad, que vive el pueblo de Mocoa, y en particular las familias que diariamente deben cargar con el recuerdo de ver a sus seres queridos- muertos y desconcertados por no saber qué pasará con sus proyectos, aún más algunos no han podido ser localizados lo que se convierte en una constante incertidumbre en sus corazones. 
La falta de planeación sistémica es la muestra del vacío estructural que posee el gobierno colombiano, desde hace mucho se sabe que el centralismo capitalino es una de las problemáticas más complejas de la democracia colombiana. 
Mientras actores/movimientos/ organización sociales y civiles reclaman mayor participación política y deliberación – argumentativa frente a las decisiones gubernamentales. La política de este gobierno se ha caracterizado por ver las regiones sólo como instrumentos de producción y canalización de recursos. Asimismo, las grandes instituciones/entidades/organismos (Fiscalía, Procuraduría, Defensoría del pueblo, Embajadas, Universidades pública – privadas, centros de investigación, Oenegés entre otros) se localizan en Bogotá, Medellín y Cali: las otras dos en menor medida. Haciendo que las regiones como el Pacífico, la Orinoquia, la Amazonia, la insular y el Caribe sufra los problemas de llevar una política  de planificación territorial e institucional insuficiente  frente a circunstancias como la que vive Mocoa.
Bien lo menciona el Maestro Eduardo Aldana Valdez en su célebre libro “Planeación y estrategia. En Colombia: Universidad de los Andes. 2001” donde aporta elementos profundos para comprender la falta de eficacia que existe en las instituciones colombianas, y la necesidad de fomentar un proceso de modernización, en cada una de estas estructuras rígidas que con el paso del tiempo son conducentes a la concentración y obstaculización de los avances necesarios que merecen las regiones del país. Véase: https://ediciones.unibague.edu.co/index.php/galeria-bibliografica/416/vi...  
En conclusión, no debemos dejar que Mocoa se convierta en un simple centro de lastimas/donaciones/ ayudas humanitarias tal como paso con el terremoto de Armenia, este suceso debería ser la pauta para exigirle a las instituciones y el gobierno nacional transformaciones estructurales en todo los campos ( educativo, salud, seguridad pública, cultural, territorio, infraestructura) no se puede dejar pasar las cosas como sin la familias y las victimas no tuvieran sentido después de lo ocurrido, estamos obligados a mirar los obstáculos de pobreza, corrupción, violencia ( guerrillas, bandas criminales, paramilitares) que existen en la región de Mocoa, que como muchas sólo aparece cuando las regalías, sus bienes naturales y su cultura indígena es instrumento para mostrar la diversidad política y los axiomas constituciones de nuestra democracia colombiana. 
Ya han pasado ya 16 días cuando se conoció la tragedia: han llegado miles de ayudas por parte de organismos internacionales, gobiernos, sociedad civil e instituciones más ayudas necesitamos por supuesto, solidaridad y apoyo a este territorio pero debemos reconocer los obstáculos históricos de pobreza, centralismo e invisibilización que ha sufrido esta zona del país como ellos son muchos los que todavía viven la deuda de nuestra democracia cada vez más paradójica y llena de oportunidades para construir mejores instituciones congruentes con las demandas de los territorios, las comunidades y los procesos colectiva de los actores sociales. Tal como lo debería ser, si estamos pensando en una pedagogía para la paz y la construcción de la misma desde abajo y con los de abajo. 
caperafigueroa@gmail.com